Bajo la luz de una vela

Shhh… ¡Silencio! ¿Queréis que os cuente algo que escribí hace tiempo? ¿Escuchar mi voz? ¿Creéis que seré capaz de declamar este trocito de historia? ¿Que he expresado los sentimientos que afloran en el enamoramiento? Luego me lo cuentas…

 

Escríbeme a la luz de las velas, me pides. Y yo, que desde hace un tiempo ya no pienso y solo soy capaz de sentir, accedo con algo de curiosidad. Así que encuentro una, la enciendo con cuidado y contemplo la llama fascinada: hace mucho que no me perdía en su baile tembloroso. Acerco los dedos y, al percibir el calor tímido que los acaricia, pienso en ti. ¿Cómo no hacerlo?

Fueron tus palabras las que llegaron primero. Así, como por casualidad. Haciéndome reír cuando no tenía ganas, invitándome a formar parte de ti. Trocito a trocito, frase a frase, tejiste una cuerda para que me aferrara a ella. Y me enredé sin quererlo.
Escríbeme, me pides y yo no sé si es debido a la luz de la vela, pero observo las letras que se desgranan en el papel, de un tono anaranjado ahora, y me parece que lo que te cuento en estas líneas se desvanece ante mis ojos. Se me antoja vacío de significado.

No quiero escribirte. No quiero que me escribas.

Quiero ver cómo se tiñe de anochecer tu piel, tan solo iluminada por esta llama que arde cada vez más fuerte. Desordenar tu pelo con un movimiento rápido de mis dedos y comprobar si eres capaz de ponerme esa mueca de niño malo que tanto me gusta. Deslizar mis labios sobre los tuyos, tanteando el sabor que me prometen. Que sigas la trayectoria de mis lunares sobre la espalda y les encuentres un significado que a nadie más se le ha ocurrido buscar.

Quiero que nos aprendamos de memoria las muescas con las que la vida nos ha tatuado, que me mires a los ojos y me los cierres a besos. Que te pierdas en mí cogiéndome de la mano y no encuentres el camino de vuelta. Dejar que nos consuma el fuego, recoger las cenizas y comprobar que aún están calientes para comenzar de nuevo.

Quiero que me respires, deshacerme en lluvia bajo tus manos y que me bebas para saciar tu sed. Ser el alimento que te mantenga despierto y la canción que te deslice hacia los dominios de Morfeo. Que me busques y que, al encontrarme, no me sueltes jamás. Encajar y ser uno. Que no se deslíe el abrazo que nos mantiene hasta que estemos exhaustos y, cuando nos separemos, te lleves el aroma de mi piel en el alma.

Quiero ser lo peor que has probado: loba sobre la nieve para morderte, semilla de amapola para que te quedes conmigo, la tormenta que te empape en un segundo.
Quiero ser lo mejor que te ha pasado: refugio para tus heridas, tus acordes preferidos, el punto y seguido de tus renglones.

Quiero… que marques el camino hacia mi ombligo con saliva, que mis caderas se alcen reclamándote, un instante feroz en el que pronuncies mi nombre y todo lo demás desaparezca.

Tú me pides que te escriba porque solo tenemos palabras con las que disfrutar este juego. Y yo lo hago. Pero cuando repaso los párrafos, me doy cuenta de que hay palabras que no se deben enviar porque están escritas al ritmo del fuego y comprendo por qué me pediste que lo hiciera bajo la luz de esta vela. La llama ilumina mis rincones más oscuros, desvela lo que palpita bajo la nieve y te confieso lo que quizá de otro modo no sabrías. He caído en tu trampa.

Entonces acerco el borde de esta carta hacia la mecha y dejo que se consuma en humo sobre mi escritorio. Admiro cómo se derrite la cera y cae por los laterales, suave como una caricia, y me doy cuenta de que te diría una sola cosa.

No quiero escribirte, quiero tenerte.

6 thoughts on “Bajo la luz de una vela

  1. Angel Cruz Alcántara

    ¡Vaya! ¡Qué natural! He dado play al video dos veces. En la primera te he oído y en la segunda te he escuchado. En la primera he dejado que me cuentes el relato, en la segunda he sentido la historia.

    La idea me parece estupenda, pero la historia en sí se disfruta más o bien escuchándote tras leer el relato o bien escuchándote una segunda vez. Al menos eso es lo que me ha pasado, aunque puede que haya sido porque al principio tenía curiosidad por tu voz, tus gestos y la entonación.

    Una voz bonita por cierto, y la entonación muy conseguida. No sé si habrás hecho varias pruebas o no, pero te ha quedado muy bien.

    ¡Un abrazo!

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  2. nievesmdelucas

    ¡Gracias, Ángel! La verdad es que es la primera vez que me grabo contando uno de mis escritos, pero me ha gustado la experiencia, así que repetiré. ¡Espero que no os canséis de escucharme!

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  3. Ismael

    ¡Vaya! La verdad es que… emociona. El relato se transmite por las palabras, pero también a través de ti. Leves cambios en tu voz, un temblor, una pausa; todo ello resalta emociones y sensaciones. Es muy bonito y un regalo precioso, como lo son todos los hechos con nuestras manos.

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  4. esthermdelucas

    Llevo un tiempo recorriendo este sendero, me paro, observo, huelo estas y otras flores que colocas a lo largo del mismo. De pronto el camino se ensancha y escucho orgullosa y sorprendida la voz de un hada conocida,que antes contaba los cuentos de otros a mis niños, y ahora nos narra los propios de forma clara y sentida. Presiono el play una y otra vez, me encanta, me enamoro del escrito, me ata, quiero quedarme….pero me levanto y continuo por esta maravillosa senda para poder seguir aspirando el aroma de tu tinta.

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