Cae la nieve

Hoy es un día especial. Hace diez años llegó mi revolución, se desató la tormenta que me ha convertido en lo que soy. Este micro es un regalo…

Cae la nieve

Llegaste en medio de una ventisca en la que mis vientos se arremolinaban en torno al dolor. Por un momento lo cubrió todo, pero amaneció rozando el último grito y, por fin, llegó la calma a mi vientre.
Entonces comenzó a caer la nieve. Al principio fueron unos copos pequeños y desvaídos que aparecieron como por casualidad. Aún estaba dolorida y confusa, y tan solo podía contemplar la luz que brillaba en tu rostro sin atreverme a tenerte en mi regazo, aunque ya habías estado dentro de mí y jamás te irías.

Esa misma noche se cubrieron los caminos que yo tenía marcados para ti. ¿Y qué podía hacer perdida entre tu blancura? Solo quererte.
Tus sollozos se mezclaron con los míos y llegué a pensar que no te merecía, porque nunca he sido capaz de dibujar un copo de nieve. Intenté atraparlos entre mis dedos, intenté escarbar entre el frío para volver al sendero, pero siguió nevando. Por más que me esforzaba en entender la trayectoria de los destellos que se desprendían del cielo, no era capaz de seguir su recorrido hasta mi piel.

Tú me enseñaste que lo único que podía hacer era contemplar la nieve caer y seguir tus huellas minúsculas sobre el suelo blando, arrastrar mis ojeras hasta tu sonrisa y quererte. Abrir la boca para beberme todo lo que cupiera en ella e intentar que se fundieran tus besos breves antes de rendirte al sueño.
A veces, te conviertes en lluvia y empapas mi regazo. Otras, eres granizo que azota mi paciencia y entonces, tú, que también haces girar tus vientos para formar tormentas, me desafías en combate hasta que las dos perdemos. Y te quiero sin medida.
Diez años, mi niña, y la nieve sigue cayendo.

4 thoughts on “Cae la nieve

  1. Ismael

    Está muy bien narrado, como todo a lo que nos tienes acostumbrados. Sin embargo no veo muy claro el simbolismo de la nieve. En un principio parece la blancura pura de un bebé (aunque ya aquí es un poco raro, porque los bebés son calentitos como el pan recién hecho) pero luego se hace externo porque hablas de andar sobre su suelo blando. Por ahí no lo veo muy claro, pero la intención es clarísima y muy dulce.

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  2. nievesmdelucas

    ¡Hola Isma! En el simbolismo de este micro hay una parte real. Cuando nació la destinataria de esta historia cayó una nevada monumental. No ha vuelto a nevar por estas tierras así desde hace diez años. Y como es un regalo para ella, he querido aunar realidad con simbolismo: la nevada de aquel día con mi propia tormenta interna que supuso la maternidad y el darme cuenta que, como en los fenómenos naturales, todo lo que hagas por intentar acomodarlo a tus ideas preestablecidas es un intento vano. Mil gracias por leerme y comentar, compañero. Un beso.

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  3. esthermdelucas

    Recuerdo esa tormenta, no pude viajar…y las ganas que tenia de ver a mi princesa…Pero no estoy de acuerdo con Isma, una nevada puede ser cálida,entrañable y puede transmitir paz observar como caen los copos tras un cristal, lo mismo que mirar la cara de un bebé, nunca te cansas. Me encanta pisar nieve virgen y voltear la cabeza para ver las huellas que dejan mis botas y distinguir las mías de las de los demás y a los niños les gusta también ese juego.Entiendo que utilizaras ese simbolismo, la maternidad es toda una ventisca.

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