Sobre la esencia de los perfumes…

Eso dicen por ahí, que los buenos perfumes vienen en frascos pequeños. No sé si el dicho es cierto, básicamente porque no uso perfume, pero sé que escribir una historia completa con sentido mediante unas pocas frases es un reto.

Hace tiempo que quería reunir todos esos experimentos de Twitter en una entrada para tenerlos juntitos y bien avenidos. Espero que os gusten y no os resulten demasiado empalagosos, que las esencias concentradas, tienden al extremo.

 

La soledad de la tejedora

Tejió tantos hilos que le anclaran a ella, que cuando se fue, quedó cubierta de telarañas.

Hojas secas

Fue vaciándose de palabras y se llenó con los silencios que le dedicaban, hasta que perdió la voz.

 

Disolución

El mar era de un gris melancólico, tejido con recuerdos. Se sumergió y la espuma acogió los suyos.

Inspiración

Tu aliento en mis labios como el aleteo de una mariposa. Un segundo más y te respiraré entero.

La última pieza

Intenté encajar cada palabra, mirada y beso, hasta que te llamé amor y el puzzle se completó de repente.

Hogar, dulce… 

Prende la chimenea con la luz de tu sonrisa y allí se acurruca. Nunca tiene frío si te piensa, aunque se tape con cartones.

Tormenta de arena

Quiso hablarle, pero tras un tiempo mudo, la palabra salió vacía y arrastró el aire. El vendaval de silencio se los llevó.

Tinta en vena

Escribió sobre el agua y el viento, sobre sus pasos en la arena. Miró atrás, sus personajes le sonrieron. Nunca había estado sola.

Amnesia 

En el callejón sin salida del olvido, asesiné a quien le amaba. Reviví desangrada de su recuerdo.

¿Continuará el cuento?

Y fueron felices, y se comieron las ganas de echarse de menos.

Lunática fiebre

Esta noche es la luna la que pide a los lobos que aúllen. Quizá así consiga un poco de viento que la alivie.

Ortografía geométrica

Si me amaras en modo subjuntivo, rompería todos los condicionales. Quiero tu presente de indicativo.

Entre líneas

El negro y el blanco de tu mirada no entiende mis grises. Ignoras que sin ti, no tengo color, ni líneas que explicar.

Páginas nocturnas

Me cuenta la luna entre bostezos, los sueños que ha estado velando. Mis labios están sellados, pero mi pluma rebosa tinta.

Argamasa de letras

Con tinta y sueños, trabajé sobre el muro de mi realidad hasta que pude perderme en lo que había creado sin ver los ladrillos .

Sobre la noche y el día

—¿Por qué te vistes de noche si eres mediodía? —Quien quiera luz, tendrá que aceptar mis sombras.

Las princesas no existen

Entre mi flecha y tu espada, sólo cambia una línea. No necesito ser salvada, luchemos juntos.

Fuuuuuuuu

Soplaré y soplaré hasta ser capaz de aullar contigo, le aseguró caperucita al lobo. Y él le prometió una luna llena cada noche.

Dedicatoria

De saliva y aliento, sobre mi cuello se tatuaron tus besos. Y se desliza la tinta, dibujando mis versos, a golpe de sal y recuerdos.

Cóctel de hormonas

—¡Brindemos por la oxitocina, la dopamina y las endorfinas!

—Así me enamoré de ti.

—Durante tanto tiempo? —Soy de metabolismo lento

Incendios

Se encendió la chispa cuando se dio cuenta de que no era nadie. Se secaron sus sueños y se agrietó su piel. Se prendieron sus recuerdos en jirones ardientes y se astillaron sus huesos. Se elevó en llamas consumiendo los labios, los párpados, sus cabellos. Ardió desde las entrañas y se convirtió en polvo. Cuando el viento se llevó la ceniza, solo quedó el vacío. Nadie, nada.

Alma norteña

El mar en la costa norte es joven y fuerte. Menos salado por el paso del tiempo, de espuma helada y azul profundo. Golpea y se retira, como un cachorro demasiado grande que no mide su potencia. Las historias que me susurra por las noches, junto a las rocas, tienen el sabor de la sangre de los guerreros.

Lluvia en el reloj de arena

Desde el cielo de ceniza, cada gota se lleva un grano de arena para limpiar la playa de mi recuerdo. Se lleva el polvo del camino que me queda por recorrer para que, cuando regrese y me encuentre de nuevo con las olas batidas de espuma y la luna acariciándolas, amorosa, sean imágenes nuevas, limpias, sin manchas.

Versos al viento

Tres palabras susurradas,un deseo sin razón. Bajo el cielo de Granada, en custodia por el viento, te dejo batallas del alma, tormentas, un beso, mi voz…

Un beso inocente

—¡Bésala!
Rebulló, pero el empujón masculino la acercó aún más a la cama de matrimonio. El autobús del colegio llegaría pronto. Tendría que volver a inventar algo para contestar las preguntas del profesor: ¿tu madre sigue enferma?
Miró al hombre. Acariciaba el cuerpo embalsamado e incorrupto de su esposa con las yemas de los dedos en estado de éxtasis.
«Mamá está muerta y papá se ha vuelto loco». La besó.

Y de repente, el silencio

El punto final la estremeció. Buscó otro poema con que cubrirse.